Poemas de Pablo Neruda

Rafael Enrique Cárdenas
Rafael Enrique Cárdenas

Disfruta de la más hermosa selección de poemas de Pablo Neruda, uno de los poetas más importantes de todos los tiempos, ganador del premio Nobel de Literatura en 1971.

A continuación, encontrarás poemas célebres de Neruda sobre el amor y el desamor, la pérdida y la tristeza. Esperamos te gusten.

Poemas de Pablo Neruda cortos

La mayoría de los poemas escritos por Neruda son largos, sin embargo, buscando entre sus obras más representativas es posible encontrar poemas que son un poco más breves de lo habitual, por ejemplo, los dos que ahora te mostramos.

Poema 22

En “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”, Neruda nos deja este poema en el que habla del amor no correspondido.

En él, hace uso del recuerdo, es decir, vuelve a pasar por el corazón, para expresar lo que sentía por la mujer amada, aquella que ni en un solo instante le prestó un poco de atención.


Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,
sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,
en regiones contrarias, en un mediodía quemante:
eras sólo el aroma de los cereales que amo.
Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa
en Angola, a la luz de la luna de Junio,
o eras tú la cintura de aquella guitarra
que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.
Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabía cómo era. De pronto
mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas.
Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.

Era mi corazón un ala viva y turbia

Cuando se comienza a leer este poema, puede que se piense que el tema principal es el hermoso florecer que trae consigo la primavera, pero lo cierto es que es un poema desgarrador, unas breves líneas en las que el poeta habla de la pérdida en la muerte de la mujer a la que ama.

Era mi corazón un ala viva y turbia…
un ala pavorosa llena de luz y anhelo.
Era la primavera sobre los campos verdes.
Azul era la altura y era esmeralda el suelo.
Ella -la que me amaba- se murió en primavera.
Recuerdo aún sus ojos de paloma en desvelo.
Ella -la que me amaba- cerró sus ojos… tarde.
Tarde de campo, azul. Tarde de alas y vuelos.
Ella -la que me amaba- se murió en primavera…
y se llevó la primavera al cielo.

Poemas de amor de Pablo Neruda

El principal tema en la extensa obra de Neruda fue el amor, ese sentimiento que nos enreda, nos da vida y a veces nos mata. Las obras más conocidas de este autor son las que tienen el romance de por medio, y una muestra de ello son sus famosos “Cien sonetos de amor” Y “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”.

No te quiero sino porque te quiero (soneto LXVI)

El amor romántico no conoce de razones, no busca explicaciones ni significado. En ocasiones, resulta sumamente difícil expresar lo que se siente y porqué se siente, y es en esos momentos donde es más fácil decir, como Neruda: No te quiero sino porque te quiero.

No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.

Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.

Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.

En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.

Poema 15

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente”, es una de las frases más conocidas de la literatura hispanoamericana, y marca el comienzo del famoso Poema 15 del libro “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”, la obra más importante del escritor chileno. 

En este poema, nos encontramos al autor admirando en silencio a la mujer amada y encontrando en ella un conjunto de matices que de otro modo no había podido observar. 

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Poemas de Pablo Neruda para niños

En algunos de sus poemas, Neruda hacía alusión a los niños, esa hermosa etapa de la vida en la que comenzamos a explorar el mundo y a crear nuestro camino en la vida. Estos poemas pueden ser dedicados a los más pequeños o compartidos con ellos para despertar su interés por la poesía.

Oda a la edad

¿Qué es la edad? Para Neruda se trata de un número más, algo que por sí solo no determina nada, es decir, carece de significado. En este poema, Neruda habla de viejos con mirada de niños y niños con mirada de viejos, dejando ver de esta forma que no es la edad lo que indica la verdadera madurez o la vitalidad.

Yo no creo en la edad.
Todos los viejos
llevan
en los ojos
un niño,
y los niños
a veces
nos observan
como ancianos profundos.

Todos los viejos
llevan
en los ojos
un niño,
y los niños
a veces
nos observan
como ancianos profundos.

¿Mediremos
la vida
por metros o kilómetros
o meses?
¿Tanto desde que naces?
¿Cuánto
debes andar
hasta que
como todos
en vez de caminarla por encima
descansemos, debajo de la tierra?



Al hombre, a la mujer
que consumaron
acciones, bondad, fuerza,
cólera, amor, ternura,
a los que verdaderamente
vivos
florecieron
y en su naturaleza maduraron,
no acerquemos nosotros
la medida
del tiempo
que tal vez
es otra cosa, un manto
mineral, un ave
planetaria, una flor,
otra cosa tal vez,
pero no una medida.



Tiempo, metal
o pájaro, flor
de largo pecíolo,
extiéndete
a lo largo
de los hombres,
florécelos
y lávalos
con
agua
abierta
o con sol escondido.
Te proclamo
camino
y no mortaja,
escala
pura
con peldaños
de aire,
traje sinceramente
renovado
por longitudinales
primaveras.



¡Ahora,
tiempo, te enrollo,
te deposito en mi
caja silvestre
y me voy a pescar
con tu hilo largo
los peces de la aurora!

Poemas de Pablo Neruda de tristeza

En ocasiones el amor duele y destroza, haciendo aflorar profundos sentimientos de decepción y tristeza. Estas emociones están reflejadas en muchos de los poemas escritos por Pablo Neruda y que se han convertido en sus escritos más conocidos, como el que a continuación te mostramos.

Poema 20

El poema 20 es uno de los poemas más tristes escritos por Pablo Neruda, en sus estrofas se nota a simple vista el dolor por la pérdida del amor, una pérdida que se convirtió en fuente de inspiración para que el poeta escribiera una de las obras más celebres de la literatura universal.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

Esperamos hayan llegado a  tu corazón estos hermosos poemas de Neruda sobre el amor y la tristeza.  

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